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Terra
La Coctelera

Lo que es la vida que no doy ni crédito a lo que huele mi nariz.

Tú me hablas de casualidades y abre bien tus oídos que no es ficción lo que te cuento.
Nos remontamos al año 2004. Nos situamos en Cordobita, justo después de mis clases filosofoletrarias. Mi afición, tiempo ha, consistía en un pequeño vicio del que sigo conservando un tic. Abreviando, que me entro en Aromas y palpo los perfumes que no puedo pagar, y los sueros, y sombras (para algunas luces), en fin, ya sabes lo de mi lío con el rabioseo. Y yo qué sé, que una mañana, o un mediodía, yo encontré un producto irresistible. El contenido en sí era un poco inútil, pero ya sabes, tan bonito el continente… Se trataba, en fin, de unos polvos de talco que yo imaginé de hada. Yo pensé que aquello era lo más, que no podrías dejar de besarme y tal, y bueno, que costaban sólo setenta y cinco céntimos y yo, que no tengo prejuicios con el consumismo, nunca me contengo ante una ganga. Total, que llegué a mi piso y como mis compañeras, amigas, todavía no habían llegado, me puse a hacer la cama, a recoger y tal y cual. Estaba tan ansiosa… Decidí estrenar las harinitas en cuestión, para ver a dónde me llevaban. Y me duché con primor y, bien sequita, me dirigí a empolvarme. Al llegar a tu casa yo noté que algo no iba bien. Yo entré en tu cuarto y me desnudé. Yo me había supuesto blanquita de polvos y… (polveando, vamos, [uísss]) pero fue tan distinta la primavera…
Lo cierto es que yo no sé si tú te diste cuenta. Yo trataba de mantener las distancias y quise vestirme con presteza. Y tú, sin enterarte. Corriendo, llegué a mi casa y puse una lavadora. Y limpié mi habitación. Persistía el olor del que me había impregnado por culpa del botecito de estética retro que sigo conservando como un toque naif en mi cuarto de baño. Y vamos a las casualidades que se me va el santo al cielo ( y no hablo de ti, válgame Dios). Por esa avaricia de la tacañería que El de antes me ha dado, el otro día fui a descambiar mi boina por una un poco más parisina (al final, de nuevo, todo por culpa de la rabia), más romántica, en fin, y a lo que iba, que sobraba un euro. Y oye, que un euro es un euro y no estamos en circunstancias. Entonces pensé que lo suyillo era pagar un poco más, para no desperdiciar ese euro que me pertenecía, oiga. Y dicho y hecho. Me coloqué un anillo de coco estilosísimo que convertía en majestuosa mi fameliquita mano. ¿Y cuál es mi sorpresa, amor? Que la sortija viene perfumada, sisisí, Eau d’ancian, santo, lo que son las cosas.

Ragazza

«Discúlpeme»
-sueño que le interrumpo en plena calle-,
«lleva usted mi corazón
pegado a la suela del zapato».
Y, entonces,
descubro que también me envuelve
el violeta dulce y calmo de sus ojos.

Inventándote con los ojos entornados.

" Cierro los ojos y el mundo muere;
Levanto los párpados y nace todo nuevamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Las estrellas salen valseando en azul y rojo,
Sin sentir galopa la negrura:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Soñé que me hechizabas en la cama
Cantabas el sonido de la luna, me besabas locamente.
(Creo que te inventé en mi mente).

Dios cae del cielo, las llamas del infierno se debilitan:
Escapan serafines y soldados de satán:
Cierro los ojos y el mundo muere.

Imaginé que volverías como dijiste,
Pero crecí y olvidé tu nombre.
(Creo que te inventé en mi mente).

Debí haber amado al pájaro de trueno, no a ti;
Al menos cuando la primavera llega ruge nuevamente.
Cierro los ojos y el mundo muere.
(Creo que te inventé en mi mente). "

Amarte es mi gran pasión.

Eres mi sudoku, (para ociar, nada como tú).

Mi hobby es amarte, amor y ¡cómo me gusta quererte!, que no es ni bueno. Y no sabes cuán mal lo paso cuando me disgustas y ya no te quiero. Porque que me quieras es guay, pero lo más chulo es que te quiera yo a ti, ya te digo. Por eso, amor, me lo paso tan bien cuando te miro, porque descubro que existen esos lunares que yo añado a mi imaginación cuando te pienso, y veo que esos gestos que imagino, son reales… y es un placer.

Me deleitas también cuando tú me amas y me palpas y me mimas, pero no por la reciprocidad, sino por el aumento de amor que esas señales me causan. Y cuando me aburro, y no sé qué libro elegir, ni hay nada en la tele, ni tengo ganas de obligacionar, acudo a mi pasatiempo de amor, y se me pasan las horas que es una cosa mala, y me divierto hasta morir, y me produce tal satisfacción que sólo por sospecharte, merece la pena seguir cultivándote en mí misma. Que parece un trabalenguas, pero es la vida en estado puro, amor. VIDA. EN ESTADO PURO. TÚ.

Seguir en pie, ¿quiere decir coraje o no tener donde caerse muerto?

Me embalo, amor y es un defecto. Es un no parar de trapos sucios que oprimen mi boca de un pestilente olor a viejo, y eso también lo veo yo. Pero es que me entran arrebatos de venganza y no razono, aunque eso, mi vida, es agua pasada y tú ya me has perdonado.

Juro que lo intento, amor, que me pone muy nerviosa cuando me dices: “tenemos que intentar estar bien”, ¿crees que no lo hago? Desde hace un año, amor, es mi único proyecto, pero a veces, fracasa mi empresa y parece que no fuera a sobrevivir… Sé paciente y no me dejes, verás como éste, es sólo el precio que tuvimos que pagar por alcanzar tamaño grado de felicidad.

Me reinvento a mejor, todo llega.

Saltó la valiente!

Cuando esta tarde me preguntes que qué he hecho esta mañana, puede que no te sientas orgulloso porque hacer…, lo que se entiende por hacer, no he hecho nada. Pero si confieso que respiro, puede que suavices tus razones por sonrisas de satisfacción.
Esta mañana, he estado siendo feliz, (¿me perdonas?).
Me siento bien, porque he ayudado, y eso es algo bueno, amor, aunque no de puntos para las oposiciones. Qué cosa tan gratificante es sentirse uno así, amor, útil y productivo, aún sin cotizar, que no sólo de pan vive el hombre . Que ya sé que no estamos en circunstancias y esas cosas, pero sólo es un día. Y es una inversión, porque una amiga es un tesoro, en este caso un cofre cargadito de diamantes .
Una amiga que levanta el vuelo es una noticia que me llena de tranquilidad; si yo he contribuido en el ascenso: savasana; si sé que tejeré una red para por si cae: un día redondo. Que tú estés ahí, sin que ni tú mismo lo sepas: no tiene precio.

1.Obviando a los que, como tú, no abren el puño ni para decir adiós.

2.Como los que tú me sirves, a veces, junto con el pan nuestro de cada desayuno.

De los frikis y otras tribus.

No sé por qué la gente te venera. Eso es muy peligroso y yo soy muy temerosa para la vida en general. Qué miedo. Yo no puedo con la gente que te dice, en cualquier momento, lo guapa que estás, lo chula que es tu camiseta (en ocasiones de algodón zaril), o la graciosa forma que tienes de contar algo que pretende ser trágico. Luego están esos que asienten sin oírte en una conversación discotequil, o los que repiten que: “por supuesto”, digas tú lo que digas. ¿Nadie ha caído en la cuenta del daño que pueden llegar a hacer esas falsas alabanzas?
Yo, sin ir más lejos, miento mucho: digo con frecuencia que sí a comentarios que, en mi lógica, sólo admiten un: “pero qué estás diciendo, señora” Y, por esta cruel tendencia mía a la mentira, sin piedad…¡madre mía, la que he liado! He mentido tanto a favor de mis amigas, que una pobrecita acaba de perder el norte, y ahora, no sé cómo reorientarla. ¡Las reglas del decoro!, ya avisaba Lope.
Vamos que, con mi reputación y todo, yo debo confesar que, la otra noche, vi un poquito de OT, pero vamos que fue sólo un minuto, entre verso y verso y mientras cambiaba la cara del vinilo que me animaba a no acostarme aquélla noche. En fin, que escuché que cuando uno tiene la fea costumbre de compararse con otros (y juro que esa es una delicada extravagancia que me acompaña desde mi más tierna infancia), pues que debe observar qué cosas tienen ell@s que no tengo yo, e intentar imitarlas; y el ejercicio inverso es reconocer qué tengo yo que no tengan ell@s y preocuparse de cultivarlo. En ese dilema, descubrí que yo tengo un depurado sentido de la estética trasladada a todas las esferas de la vida y que eso me ayudaría mucho a no escuchar los pájaros que me cantan en la cabeza.

1.las esferas no tienen aristas porque las hemos limado, santo.

siempre fui tan vanidosa...

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.